¿Cómo vender libros en un país donde el hábito por la lectura parece estar en extinción?
Ser editor o escritor en el Perú no es lo mismo que serlo en Argentina o España. Es, por el contrario, una incesante batalla contra la lectoría escasa y la piratería. Muchas veces las grandes editoriales se ven forzadas a postergar determinados géneros (poesía o teatro) por temas mucho más terrestres y utilitarios. La autoayuda o los reportajes venden más que la literatura.
En efecto, los pobres casi no leen y cuando lo hacen recurren a ferias periféricas como las de los jirones Quilca, Camaná o Amazonas, donde pueden obtener una versión pirata al 40 ó 50% de su precio en librerías. No tienen opción. Se calcula que la piratería editorial estaría movilizando alrededor de US$ 13’761,610 al año. Por eso no extraña que la producción bibliográfica en el Perú sea apenas el 4% de la brasileña y el 16% de la argentina.
Heroicas editoriales independientes
Pese a la escasa lectoría de los peruanos y contra todo costo, con poca ganancia, relativo impacto mediático, así como con tirajes pequeños, empiezan a aparecer interesantes apuestas editoriales como Estruendomudo, Matalamanga, Bizarro Ediciones, Solar, Casatomada, Sarita Cartonera, entre otros. Max Palacios, director de Bizarro Ediciones nos dio algunas luces: "Estas editoriales le otorgan al lector un abanico de propuestas literarias que era imposible en los años 80 ó 90. Además, permiten que escritores noveles puedan acceder al mercado editorial, lo cual sería muy difícil al tratarse de las grandes editoriales".
Palacios nos anima cuando sostiene que los lectores peruanos buscamos libros que recreen nuestra realidad, "por ello no es de extrañar el éxito de ventas que ha tenido la antología "Nacimos para perder", editada por Gabriel Rimachi (Casatomada) o la antología "Selección Peruana", editada por Álvaro Lasso para Estruendomudo".
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